26 de diciembre de 2016

Reflexión de Navidad

DESDE EL PAPEL DE PERSONA VULNERABLE:

A photo posted by lalenguadelaH (@lalenguadelah) on

Los sentimientos nunca deben exponerse tanto. 
Reniego de no tener una vida tan favorecida. 
Una vida con rasgos ideales, con abuelos cariñosos y longevidad; 
hijos viéndonos como héroes 
superpoderes que nos hagan entrañables para vidas paralelas. 

He visto cómo se independizó una mujer con apoyo de sus padres. Todos quisiéramos ser admitidos en el reino de Dios desde la tierra; 
tener palabras de aliento a quema ropa. 
Tener méritos  de lucha en un escenario de éxito.
Actuar siendo guía.

La vida cotidiana también es trabajo sexual.
Sexo y género mezclado como condón textual para la incógnita subyacente de la igualdad. Una hipótesis tras otra sin apabullar a los índices de violencia. La disrupción con la madre y la abuela y el divorcio con el patriarcado mientras siguen entre aulas feminicidas siendo niños "educados".

 Leer ha sido un privilegio de clase y un atavío para el género.
Discriminar y derruir a la humanidad es la clase de privilegio de quien no lee los silencios y  las sociedades.

Hemos domesticado lo que sentimos.
Hemos hecho  vulnerable lo que hemos tocado.
Insensibles y compasivos hemos inmutado los verbos de comunidad sin recibir.

Aprendo una cátedra para dar lástima.
La solución es cortarme una pierna para hacer creíble  mi atuendo de ruina. 
Ser quien pide dinero en el metro y no busca una medalla en las (Para)Olimpiadas.

Me vuelvo un rastro vulnerable de persona.
Una canción sin motivo y un epitafio en serie.

Me vuelvo el experimento de otros humanos.
Me esfuerzo por cubrir sus requisitos para lograr su apoyo.
Encuentro ventaja a la muerte de mi padre: soy vulnerable.
Planifico en copretérito para funcionar mejor sufriendo.
Vivía, comía, amaba, compraba, sabía, disfrutaba... podía. 

Archivo del Blog

Arróbame en Twitter como lalenguadelaH